Porque apuesto a que, como yo, estáis cansadas de esos recurrentes y entretenidos rankings que aparecen de tanto en tanto en las redes sociales con cientos de “shares” sobre las librerías mas bonitas del mundo, las más originales, las más antiguas, las más chachis, las más lujosas, las más extrañas, las más yeyés. Y no negaré que a mi me pirran también las escaleras llenas de libros polvorientos, o las antiguas iglesias convertidas en librerías, o los escenarios de los teatros mutados en bibliotecas, no, al contrario, me encantan muy fuerte, sí, yo también me corría viva cuando La maltratadora y misógina Bestia le regalaba a la cuidadora y sumisa Bella, toda su biblioteca para que se entretuviese, la chavalilla, durante su cautiverio. Ya está, ya lo he dicho.
Sin embargo, creo que los rankings, como
casi todo, están hechos por hombres. Ya saltó la hembrista que llevas
dentro. A la hoguera con los hombres, eres una amargada y todo ese
rollo. Sigo, no me interrumpáis, dejad de leer, machirulos progres. Y
los libros más caros,
están hechos por hombres. Y los edificios que los albergan. Y los
cánones de las obras clásicas de la historia de la literatura. Y la
mayoría de editores, y así todo. Creo, además, que nunca he visto un
ránking donde aparecieran proyectos libreros críticos, alternativos,
auténticos, y sobretodo, librerías de mujeres.
Porque qué feminista que se precie no ama
los libros. Y qué feminista que se precie no ha pensado nunca que esas
grandes 10 o 20 librerías y bibliotecas del mundo que a todes nos
enamoran, están, de seguro, regentadas por más hombres que mujeres, o
entre sus estantes se encuentran más obras de autorEs que de autorAs.
Por la importancia de la visibilización
de los escasos proyectos basados en librerías de mujeres, que no llegan a
50 en todo el globo, para que os lo toméis también como una guía
turística feminista que no podéis dejar de seguir si le dais a los
piececitos en las ciudades siguientes, y para que se os haga la boca
agua esperando a que abra yo la mía, ahí va mi ranking personal. Un
ranking que, por supuesto, a mi me habría encantado leer y que espero
que disfrutéis y compartáis tantísimo como yo.
1. Librería delle Donne di Milano.
No es la más antigua, pero sí la más
emblemática para el movimiento feminista, ya que desde 1975, es cuna del
grupo de mujeres que encabezaron las teorías, producciones y prácticas
políticas del denominado feminismo de la diferencia,
entre ellas, mi (nuestra) adoradísima diva precursora Feminazi, Carla
Lonzi. Eso sí, seguro que no nos encontramos ningún libro de Hegel a no
ser que sea para “que escupamos sobre él “. Se encuentra en Vía Pietro Calvi 29, Milán. Clica aquí para acceder a la web.
2. Librerie des Femmes, París.
Vinculado al llamado Espace des Femmes Antoinette Fouque,
que combina editorial de mujeres, sala de exposiciones, librería y
fondo documental, esta es bastante más sobria, pero con un rollito
beauvoirano franchute retro que mola y te hace sentir un poco más
señora. Nadie como ellas para combinar el puntito choni del Barrio
Latino con el tufillo Cocó Chanel. La podéis encontrar en la Rue Jacob
33-35, preguntad por Madamme Florence Morillere. Joder, no digáis que no
suena a principios de siglo, os encanta. Aquí la web.
3. Charis books and more, Atlanta.
No me digáis que no queréis que vuestra
abuelita viva en esta casita lila de tejado a dos aguas. Otro espacio
feminista multidisciplinar, librería incluida, con sede en esa adorable
casa campestre norteamericana que lleva más de cuarenta años dando caña
en el sur de los USA con su librería y su círculo de mujeres. Parece que
te vas a encontrar a una ancianita risueña llamada Harriet ofreciéndote
galletas de jengibre recién horneadas y roibos de arándanos, buenísimo
para la cistitis, (que también) pero lo cierto es que entre sus paredes
se han citado las presentaciones de libros de un centenar de
tonadilleras del feminismo radical de los setenta, nada mas y nada
menos, por decir una al azar, bell hooks. Oh, sí, nenas. Euclide Avenue, 1189, Northeast, Atlanta. Aquí su sede web.
4. Librería Mujeres y Compañía, Madrid.
Ay, sí, sí, podría poner a la archiconocida, prestigiosa y pionera Librería
de Mujeres e Madrid, fundada en el 78 por un gran grupo de socias
vinculadas a la universidad y los incipientes movimientos de mujeres,
pero no. Ya sé que la antedicha tiene un recorrido histórico y cultural
intachable, y que la Librería de Mujeres de Madrid, como la Llibreria de la Dona
en Barcelona, o la de Zaragoza, primeras librerías feministas
españolas, se erigió como baluarte de toda una generación de feministas
españolas que resistieron firmemente ante las dinámicas patriarcales y
retrógradas del régimen de la Transición. Ya. Pero no. El feminismo de
despacho y no de práctica, no me gusta, el feminismo que no se cuestiona
y deconstruye las relaciones de poder, que no es solidario, horizontal,
sorórico, no me representa. Para las más despistadillas, aquí podéis
echar un ojo rápido a toda la marabunta formada hace un par de años
fruto de cuya escisión, venida por las duras, jerárquicas y anti
feministas condiciones a las que las relegaron las socias que
permanecieron en la librería originaria, nació el bonito rincón
feminista que regentan Ana, Patricia y Sonia. Todos los años editan una “Agenda de las Mujeres”
para ayudarse a sostener el proyecto. Este 2015 está dedicada a las
cartas entre mujeres. Yo ya la tengo. Está situada en Un barrio con
solera, el el de Santiago, Calle de la Unión 4, aquí las conoceréis mejor. No dejéis de pasar a que os ofrezcan sus fantásticas recomendaciones.
5. Silver Moon Bookshop, Londres.
Por qué no, para ponernos los dientes
largos, alguna librería desaparecida tenía que tocar. Y algunas haylas.
En la centriquísima Charing Cross Road, era ideal para las feminancys
londonmaníacas. Nació en el apocalíptico y literario año de 1984,
fundada por dos socias que le pusieron el simbólico nombre “luna
plateada”, rememorando alegorías femeninas de poemas de la grandérrima
poetisa griega Safo de Lesbos. Desapareció en el 2001, y dejó
huerfanitas a muchas feministas del Reino Unido, a las que les quedó el
proyecto Libertas en la ciudad de York, que siempre me ha
parecido una ciudad muy pija llena de Hilaries con Diminuto sombrero de
Carolina Herrera y bolso de Vuiton y no se por qué, porque no sé nada
sobre ella excepto que alberga una librería de mujeres lesbianas
bastante in. Cosas de la hermenéutica. El final de la Silver Moon es muy triste, pues tuvo que cerrar por
la gentrificación de la zona, seguida de los altos precios de los
alquileres, y pasó a formar parte de la macro-cadena de librerías Foyles.
El capitalismo, como siempre, tiene la culpa de todo, y en su alianza
con el patriarcado, impide en este caso que pequeños y rebeldes
proyectos de mujeres que difunden cultura, arte y pensamiento feminista
puedan seguir adelante. Berread conmigo, hermanas.
6. Librería Relatoras, Sevilla.
Qué duda cabe, estereotipos a parte, porque soy sur
y hablo desde aquí, de que esta librería fundada en 2010 es,
probablemente, la librería feminista con más arte y tocotó de todas las
que os estoy enumerando, cabessas. Su lema es “pide por esa boquita”, y
entre las muchas actividades de su campus y su llamada “comunidad
relatoras”, no sólo son libreras, sino que organizan talleres, cursos de
formación, escuela de escritoras y mucho más. Si pasáis por Sevilla
tenéis una visita obligatoria
en la Calle Amargura 8, la única librería feminista de la tierra
andaluza, en el barrio de la Macarena pa’ más señas, -zapateamos sobre
tu tumba, Queipo de Llano- y seguro que alguna sabe chapurreá
sevillanas, miarma. ¡Larga vida a las Relatoras!
7. Toronto Womens Bookstore.
Para que sigamos llorando, pero merecía
la pena, absolutamente, hablar de esta librería feminista canadiense de
Kingston Market clausurada en 2012.Era la única librería feminista de
Torontontero -¡patapám tssst!- y estaba regentada casi en su totalidad
por mujeres negras; aunque vendía ficción y narrativa, esta librería
cooperativa y sin ánimo de lucro se encontraba especializada en
movimientos sociales, feministas y teoría postcolonial.
Nació en la 1973 y convivió con una editorial feminista y una colectiva
de auto-defensa. Mirad la preciosa pinta que tenía y morid de la
penita. Si, tías, yo también necesito un abrazo, estoy mal.
8. Amargi Feminist Kitabevi, Estambul.
Vale, tengo una noticia buena y una mala.
Amargi, Mi esquina favorita de la ciudad de los minaretes… Pero solo en
fotos, porque también tuvo que cerrar. Como diría mi amiga Auxi, encomendándose a las Diosas subalternas: DIONA, POR QUÉ.
Todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o
es una librería feminista cerrada, ¡FAK!… La buena noticia es: ¡Aunque
pendientes de apertura! ¡TOMAAA! Esta librería, promovida por el
homónimo colectivo feminista sentó precedente en Turquía, siendo la
primera y única librería feminista del país, y no solo como librería,
sino revista, editorial, archivo y biblioteca de mujeres, género y
feminismos. Pueden visitarse parte de sus fondos en la sede del
colectivo, en Istiklal Caddesi. Especial atención merece la historia de
una de sus fundadoras, Pinar Selek,
una crítica socióloga y pensadora acusada falsamente de atentado
terrorista y pertenencia a banda armada y en constante litigio y lucha
con el estado turco que persiste en inculparla, llevándola al exilio
político. Y además, pese a que las informaciones son una mijita na más
de contradictorias, parece que la apertura pudo haber sucedido en el
2012, y en los mapas aparece la librería situada en Tel Sok 16.
Buscadlas allí, y cuando vayáis, me contáis si sigue y traedme un marcapáginas aunque sea, que pa´ algo os estoy iluminando.
9. Librería de Mujeres Editoras de Buenos Aires.
Inspirada en la Librería de Mujeres de Madrid o Canarias punto
de encuentro feminista indispensable en la fácil desestructuración
dispersión de la forma archipiélago, se trata de la única, repito, ÚNICA
librería especializada en mujeres y feminismo de América Latina. ¡AY,
MARICÓNG!. Sita en Doctor Rodolfo Rivarola 133, fue fundada en 1995
(parece que fue hace ná, ¿eh?, Pues no, queridas treintañeras) y sus
fundadoras cuentan que comenzaron con cuatro libros mal puestos en las
estanterías, para que parecieran más. Hoy, 20 años más tarde, y
conviviendo con una colectiva anti violencia machista y un centro de
documentación sobre la mujer, la hija de una de ellas ha tomado el
testigo, resistiendo en un espacio de referencia, creación, edición y
aprendizaje único en el Coño Sur, y hasta donde llegan
mujeres de toda la geografía iberoamericana en busca de los saberes
feministas. Ese marco dorado con la fundadora dentro mirando hacia el
escaparate le da un toque muy fúnebre, muy honorable, muy loco, yo no me
la perdería. Aquí su dirección web.
10. Xanthippe Frauenbuchladen, Manheim.
Jantipa ha pasado a la historia por ser
la compañera del filósofo Sócrates, pero no sólo. Gracias a las
habladurías del su coleguita machoalfa Platón, Jantipa fue comúnmente
tratada como una mujer desobediente, díscola, respondona, malhumorada y
mandona, que traía más de un quebradero de cabeza a su siempre,
suponemos, paciente maridín. Po no tenía que estar subidito el Sócrates
ni ná, si por menos de lo que él decía los tenemos subiditos ahora en
cualquier asamblea o reunión. No me queda demasiado claro el por qué del
nombre de la librería, aunque un poco sí. Quiero creer que si Jantipa
tenía carácter y decisión se la retrató, en el imaginario colectivo,
como una mujer indeseable o mala, y quiero creer y sé que si Jantipa se
enfadaba con Sócrates, sus motivos tendría, así que el nombre me
encanta, rescatando a una mujer invisibilizada y maltratada por la
historiografía falologocéntrica. Esta librería alemana, como la Lillemors
de Múnich, tiene una larga trayectoria, sigue abierta, y no podéis
dejar de visitarla, a falta de más datos que no puedo ofreceros, fruto
de mi desconocimiento del alemán a parte de las frases “Mein Herr” y la
manida “ich liebe dich”. Un despropósito, lo sé. Por eso, mejor irse
pallá, T 3, 4, 68181, Manheim, a que nos lo expliquen ellas y nos
recomienden el Rote Zora o qué sé yo.
12. Vrouwenboekhandel Xanthippe Unlimited, Amterdam.
Si, se llama igual, pero es otra. Y qué
queréis que haga, el nombre no lo he puesto yo, será que se lleva en el
rollo nórdico ponerle a todo el nombre de esta señora. Me sé yo de
muchas femichulis amsterdamers y culturetas, gafapastis y bicicletelas,
con chalequito largo de lana y boinita caída pal lao, me sé yo de
algunas que se van a las bajitas ciudades de los canales persiguiendo
cualquier trabajo menos precario que el que encontramos aquí. Para todas
ellas, esta maravillosa librería femi-bollo, única también en los
Países Bajos y una e las más antiguas de Europa -que sobreviven- ¿Veis
como no todo va a ser malo en este mundo heteropatriarconeocón? Xanthippe Da guerrilla feminista desde que comenzara el 25 de Junio, día mágico y brujeril de solsticio, de 1976. Acercáos a verla a la Prinsengracht Straat 290 y nos contáis, aunque en holandés no las va a entender ni la Tata, eso que lo sepáis.
13. ChikLit, Feminististche Unterbaltung, Viena.
Su subtítulo lo dice todo “entretenimiento feminista“.
¡Qué monas!. situada en Klebblattgasse 7, 1010, Viena, es la sede
principal de la cultura escrita feminista austriaca. Con una página muy
activa en las redes sociales, y aunque tenga todo el aire
ferrerorocheril-austrohúngaro posible, tienen su cartelería, su
propaganda, eventos y talleres un olorcicopunkarrafeminazi malota que me pone, muy del estilito riot grrrl
y la política del “Do It Yourself”. Os lo digo, y yo de esto entiendo,
que son unas cachondas. Yo pienso ir este año, que Viena me encanta,
sobretodo por el pan, que tié questár bueno
de ovarios. JARL
14. The Feminist Bookstore, Sydney.
De nuevo, ÚNICA librería feminista del
continente australiano. Y mira que es grande. Situada en una céntrica
calle de la capital, en el 9 de Balmain Road, hace pocos años fue
traspasada a otras propietarias que, en general, han conservado el
sentido del establecimiento y han prestado fidelidad al proyecto tras 37
años de lucha por subsistir. Esa lucecita cálida y ese toldo verdusco
le dan un aire noventero- filtro-de-instagram que mencanta. Y el nombre
así conciso, sencillo, fulminante, para que nadie te venga a preguntar,
feminista, sí, safe space, beibes, machitos no permitidos.
15. Queer Division Nueva York.
El Bureau of General Services- Queer Division
gestiona un espacio, centro de interpretación, archivo, sala de
exposiciones y eventos o workshops. Se sitúa en la Sala 210 de la Lesbian, Gay, Bisexual & Transgender Community Center
e la ciudad, en el 208 West 13th Street. Si os digo la verdad así entre
nosotras como marujeo feminoide, a mi me pega la tufará a institución y
rollo reality drag queen, y ese azulón de la web me
sugiere como un rollo maricones de la ONU. Ay, no sé. Sin embargo, os
lo pongo por ser un archivo, biblioteca y librería Queer y Transgénero
muy completa e interesante, y llama la atención que empleen categorías
políticas e incluyan a subjetividades menos no-hegemónicas si cabe, no
sólo gays, lesbianas y bi o transexuales, sino transgénero y Queers.
Meh. Igual es que en NY están muy adelantades, igual es que me gace
falta investigar más, pero yo en las foticos veo mucho, como diría mi
amiga Medea, cis-señoro gay y muy poco trans, CREO, no lo tengo claro, sí, soy una etiquetadora, mala, mala.
16. Bloodroot, Bridgeport.
Este precioso cottage de Conneticut -TÍA,
nunca pensé que escribiría algo así, mencanta- no es sólo una casa
adaptada a una librería específicamente feminista, sino que, además, es
un restaurante vegano-vegetariano,
“un restaurante feminista”, eso dice en su web. FAN. Te quedas loca.
Los platos, con una pinta exquisita, mira que te diga, vishysoisse
tepanyaki y col lombarda al cardamomo mientras te lees las memorias de
Valerie Solanas, pos nostamal, yo daba un brazo por poder hacerlo todos
los domingos. Tiene una pared del restaurante toda llena de fotografías y
retratos de mujeres antiguas. Lo mismo te encanta que te emparanoias de
pensar que todas esas tipas están ya muertas. Ya depende del nivel de
peliculerismo de cada una. El mío es alto. 85 de Ferris Street, hay que
reservar con antelación. Por si algún día os apetece trasponer pa
Coneticut, así, de guay. Marta, sé que me estás leyendo, tiene terraza.
Y fin. Si, música de bajón, lloros,
aplausos, ya lo sé, ya lo sé, ha sido genial, y nos hemos dejado muchas
en el tintero, esto tiene que ser corto, querides. Y todo tiene un
ligero regustico a etnocentrismo blanquito, pues sí, mijitas,
no es tan sencillo encontrarse este tipo de emprendimientos feministas
por cualquier sitio. Ojalá, en eso están (estamos). Os dejo con la
promesa de otros rankings divertidos y/o interesantes, un poco
subversivos y por favor, si os falta un lugar esencial una librería
feminista de referencia que yo no conozca, o se me haya escabullido,
tirón de bigote para mi. Y no, no voy a deciros en las que he estado y
en la que no, la bruja se está trabajando su narcisismo entodavía, y así
queda mucho más guay.
Nos hemos dejado muchas en el tintero. Proleg, en Barcelona, Lila de Lilith en Santiago de Compostela, People called women, un poco igualitarias, chumineras y catedrático-burguesas en Toledo, pero el de Ohio, las librarias de Firenze y Bologna, o Women and children first, en Portland, Oregón, In other Words, colectiva feminista que lleva desde 1993 un precioso espacio sin ánimo de lucro y set de rodaje de la serie “Portlandia, Librería feminista”
-habrá que verla, tiemblo de pensarlo- sólo son algunas, pero no se
trata de ponerlas todas, sino de una dulce, subjetiva y personal
elección.
Estas libreras hacen de sus librerías un
lugar seguro y apacible para las mujeres y el feminismo, crearon y crean
comunidad y tejen redes que nos juntan a todas estemos donde estemos.
Aportaron su grano de arena a la perspectiva de género, a la divulgación
feminista, pusieron hojas, escaparates y portadas a la palabra de las
mujeres en el mundo. No dejéis de apoyarlas. Un sitio donde llevar a
vuestras primas, un regalo para vuestra mejor amiga, el cumpleaños de
vuestra madre, los reyes para vuestra hermana, que nunca es demasiado
joven para el feminismo, un paseo en un rato para vosotras mismas,
cualquier momento es bueno para curiosearlas o hacer un pedido online.
Por una librería de mujeres en cada ciudad, en cada barrio.
Ronroneos, perracas, os aúllo.
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